tu mirada como un faro.
Colorea los grises muros
tu prismatica presencia.
Lavan mi alma tiznada
tus lagrimas de dulce lluvia.
Tus manos desarman el aire,
lo convierten en suspiros.
A tus pies brota la hierba,
estera tejida en la tierra
por raices enamoradas.
Brota la voz desde el fondo,
abriendose paso entre tus labios;
callan sus cantos las aves
en estatica contemplacion
y se conmueve el paisaje,
saboreando la melodia de tus palabras.
¿Que hare cuando calles?
Siento que ardera mi pecho,
incendiado de silencios.
¿Quien me dara las respuestas?
¡No me atrevo a imaginarlo!
¿Quien me dara el coraje...?
Agustin Arevalo